Mientras la mayoría de los clubes pena por un refuerzo, Boca sigue sacudiendo el mercado de pases. Ayer sumó al sexto, Gonzalo Fierro, y hay más nombres en carpeta. Pero sin dudas (nunca falta el pero), el que más esperan los hinchas todavía no está. La situación de Juan Román Riquelme sigue sin definición y amenaza con postergarse al menos hasta el fin de semana. Sin embargo, entre tanta incertidumbre, una certeza mayúscula: Román está bien de su rodilla, cada vez mejor, superando los plazos previstos por los médicos para la recuperación. Y la gran noticia de estas horas es que ya empezó a correr. Sí, aquellos coqueteos con la pelota que había hecho en Pilar, cuando visitó al plantel y al nuevo cuerpo técnico justo antes de que se venciera formalmente su contrato (30 de junio) no fueron un espejismo. El 10 empezó a exigirse tras la operación a la que fue sometido y la respuesta, según monitorean los médicos a través del kinesiólogo personal del jugador, Jorge Bombichino, es buena.
En eso anda Román por estos días, en plena recuperación, trabajando y también visitando amigos. Hace unos días se acercó a La Raya, el restaurante que frecuentan Coco Basile y sus amigos, y compartió un rato con ellos.
Ahora bien: ¿en qué andan las negociaciones por la renovación? Eso se pregunta Borghi a cada rato en Australia, y la respuesta que recibe es siempre la misma: "Tranquilo, se va a hacer porque el presidente tiene la decisión política de hacerlo". En lo concreto, no hubo avances, aunque sí existe un contacto casi permanente entre Jorge Ameal y Daniel Bolotnicoff, el agente de Riquelme. Si no se reunieron en estos días es porque el club está terminando de armar la ingeniería para una operación compleja, sobre todo por el frente interno que le generó al presidente. Hay dirigentes que no quieren la prolongación del vínculo y alguno, caso el tesorero Daniel Angelici, se pidió una licencia.
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